WILDE TAMBIÉN ERA UNA FIESTA
El Gordo es el padre de la familia y, al mismo tiempo, un diácono de la iglesia que bendice bautizos y casamientos. Se identifica como un cura obrero. Es un pastor y su rebaño es Wilde, una ciudad del conurbano de Buenos Aires. La hija y narradora recuerda la sotana enorme y blanca de su padre. Lo escucha hablar del amor a Dios que todo lo abraza, que todo lo llena. Natalia Rodríguez Simón indaga en la historia familiar con una escritura poética y luminosa que no teme tornarse ácida y feroz. De este modo, Wilde también era una esta es un coro de voces que bucean en los recuerdos propios y colectivos: un barrio de militares levantado en los años ochenta, plazoletas, catequesis, excombatientes de Malvinas, muertes vanas, asados interminables, discotecas, rock y, por supuesto, mucha cumbia.
Edad recomendada: Adultos.