El bien y el mal poniendo en juego a los hombres; la dignidad, de pronto, en el ocaso de la vida, cuando el holocausto reinvierte el destino de un hombre; la decadencia como un espejismo de la condición humana; la deshonra de un viejo sureño que, guadaña en mano, espera el fin de una especie, mientras el fuego por detrás devora las últimas señales del pecado y de la infamia: son algunos de los resplandores que desencadena este relato del celebrado William Faulkner, una historia a la manera de una gran metáfora que revalida el prestigio y la obra de uno de los más importantes escritores de todos los tiempos. El reportaje de Jean Stein, decididamente, clásico, sirve como prólogo, no sólo por las certeras contestaciones del autor estadounidense, sino por el clima que abre y propone, para que el lector de habla hispana pueda ahondar con más profundidad y placer en los visajes de un cuento, por cierto, recuperado y memorable.
FAULKNER WILLIAM
William Cuthbert Faulkner nació el 25 de septiembre de 1897 en New Albany, Misisipi, y creció en Oxford. Fue hijo de Murry Cuthbert Falkner y Maud Butler. Abandonó la enseñanza secundaria y trabajó en distintos oficios antes de dedicarse a la escritura. Estudió en la Universidad de Misisipi y en la Universidad de Virginia. Se casó en 1929 con Estelle Oldham, con quien tuvo una hija. Escribió novelas y cuentos enmarcados en el modernismo, entre ellas El ruido y la furia, Mientras agonizo, Luz de agosto y ¡Absalón, Absalón!. Falleció el 6 de julio de 1962 en Byhalia, Misisipi.