VIDA INSECTA
Un insectario que funciona como un espejo del alma humana. En Vida insecta, los poemas indagan en una relación que mantenemos con lo diminuto, con aquello que bate y horada el silencio de lo doméstico. Aunque todos parecemos estar a la altura de algo extraordinario que transforme nuestra existencia, lo cierto es que nuestra vida no es tan distinta de la de los insectos. Está hecha de repeticiones, rutinas y aburridas tareas. También de gestos en apariencia insignificantes que, sin embargo, nos sostienen y nos ofrecen una precaria sensación de seguridad. Para explorar esa condición, la autora se vale de un lenguaje capaz de protegernos frente a lo incontrolable y de ayudarnos a habitarlo sin quedarnos sin palabras. El libro se levanta sobre un diálogo de umbrales: por un lado, la invocación de William Blake, que cuestiona la hegemonía de lo humano ? ¿No soy yo una mosca como tú? ?; por otro, la advertencia de Alejandra Pizarnik sobre la espera, que siempre lleva implícita una silenciosa transformación interior. A partir de ahí, la poeta despliega una entomología de los afectos en la que el miedo incuba huevos en el cerebro y el dolor se posa como polvo fino de mariposa . Desde la mujer polilla que emerge en busca de sus partes desmembradas hasta la tiranía de la república de las obreras, se revela una naturaleza que nos recuerda que tocar es siempre ser tocado . Al final, queda el largo proceso de descomposición larvada en la raíz, un territorio donde la palabra ? la muerte de la mosca ? intenta suspender el tiempo antes de que irrumpan las bestias carniceras de la noche . En este ecosistema que zumba, repta y aletea, Cristina Sánchez-Andrade difumina los límites entre refugio estético e intemperie. Vida insecta no es solo un libro de poemas, es en sí mismo, una metamorfosis. Está hecha de repeticiones, rutinas y aburridas tareas. También de gestos en apariencia insignificantes que, sin embargo, nos sostienen y nos ofrecen una precaria sensación de seguridad. Para explorar esa condición, la autora se vale de un lenguaje capaz de protegernos frente a lo incontrolable y de ayudarnos a habitarlo sin quedarnos sin palabras. El libro se levanta sobre un diálogo de umbrales: por un lado, la invocación de William Blake, que cuestiona la hegemonía de lo humano ¿No soy yo una mosca como tú? ; por otro, la advertencia de Alejandra Pizarnik sobre la espera, que siempre lleva implícita una silenciosa transformación interior. A partir de ahí, la poeta despliega una entomología de los afectos en la que el miedo incuba huevos en el cerebro y el dolor se posa como polvo fino de mariposa . Desde la mujer polilla que emerge en busca de sus partes desmembradas hasta la tiranía de la república de las obreras, se revela una naturaleza que nos recuerda que tocar es siempre ser tocado . Al final, queda el largo proceso de descomposición larvada en la raíz, un territorio donde la palabra la muerte de la mosca intenta suspender el tiempo antes de que irrumpan las bestias carniceras de la noche . En este ecosistema que zumba, repta y aletea, Cristina Sánchez-Andrade difumina los límites entre refugio estético e intemperie. Vida insecta no es solo un libro de poemas, es en sí mismo, una metamorfosis.
Edad recomendada: Adultos.
SANCHEZ-ANDRADE CRISTINA
Nació en Santiago de Compostela en 1968. Es escritora, crítica literaria y traductora, y licenciada en Ciencias de la Información y en Derecho. Ha publicado las novelas Las lagartijas huelen a hierba Lengua de Trapo, 1999 , Bueyes y rosas dormían Siruela, 2001 , Ya no pisa la tierra tu rey Anagrama, 2004; Premio Sor Juana Inés de la Cruz , Alas Trama Editorial, 2005 , Coco RBA, 2007 , Los escarpines de Kristina de Noruega Roca Editorial, 2011; finalista del Premio Espartaco de Novela Histórica , El libro de Julieta Grijalbo, 2011 , Las Inviernas Anagrama, 2014; finalista del Premio Herralde de Novela, PEN Award para la Traducción y PEN Award para la Promoción , Alguien bajo los párpados Anagrama, 2017 y el libro infantil 47 trocitos Edebé, 2015 . Su obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán, portugués, italiano, polaco y ruso. Llenos los niños de árboles La Bella Varsovia, 2019 es su primer libro de poemas.