Hacer a un lado todas las preocupaciones y estudios terrenales y delegarlos a otra persona constituye una motivación muy atractiva para algunos; pues indudablemente hay quienes quieren retirarse y estudiar, como demuestran la teología con sus refinamientos y la erudición con sus sutilezas; para otros, es cierto, esa motivación es una motivación pobre, mezquina, el motivo de la separación entre la Iglesia y el pueblo, entre la literatura y el pueblo, entre el marido y la mujer, y que ha desempeñado un papel importante en sacar de quicio a la totalidad de la Commonwealth. Pero cualesquiera sean las motivaciones fuertes e inconscientes que subyacen a la exclusión de las mujeres del sacerdocio -y es evidente que aquí no vamos a enumerarlas, mucho menos escarbar hasta sus raíces-, la hija del hombre instruido puede confirmar, a partir de su experiencia, que "es común, e incluso frecuente, que dichas concepciones sobrevivan en el adulto a pesar de la irracionalidad que las caracteriza y traicionen su presencia debajo del nivel del pensamiento consciente a causa la fuerza de los sentimientos que despiertan".
WOOLF VIRGINIA
Adeline Virginia Woolf nació en Londres el 25 de enero de 1882, hija de Leslie Stephen y Julia Prinsep Stephen, y fue educada en King's College de Londres. Se casó en 1912 con Leonard Woolf, con quien formó parte del grupo de Bloomsbury. Su carrera literaria se desarrolló en el siglo XX dentro del modernismo anglosajón y escribió novelas, ensayos y biografías. Entre sus obras más conocidas se encuentran La señora Dalloway, Al faro, Orlando y Las olas. Residió en Monk's House, Sussex, y falleció el 28 de marzo de 1941 en el río Ouse, cerca de Lewes.