SIN SIMPATÍA NO HAY CURACIÓN - EL DIARIO CLÍNICO DE 1932
Férenczi escribe entrada por entrada la letra de este diario el año anterior a su muerte. Es una escritura marcada por las fuertes diferencias teóricas que tuvo con su maestro Sigmund Freud ese año de 1932. El autor rechaza una "técnica" psicoanalítica positivista que implica un operador -el analista-, un instrumento -la técnica- y un objeto -el paciente-. El análisis es trato humano. Presupone simpatía en el rico sentido de este término que se ha empleado también en la teoría social. En el análisis mutuo al que se expone Férenczi, el paciente se hace analista, y esta reciprocidad en la relación con el otro, de dos seres que son iguales ante el rigor de la inteligencia y la receptividad de la empatía, ofrece un contraste con el pasado que permitirá superar la repetición de sus horrores. Asistimos en este diario al esfuerzo constructivo y creador de una inteligencia potentísima que elabora un nuevo paradigma para el psicoanálisis. Su publicación después de una dilación tan grande restituye un capítulo olvidado de su historia.
Edad recomendada: Adultos.
FERENCZI SANDOR
Sándor Ferenczi 1873-1933 fue un médico y psicoanalista húngaro, considerado uno de los discípulos más cercanos a Sigmund Freud. Nacido en Miskolc, en una familia judía culta, estudió medicina en Viena y se especializó en psiquiatría. Su sensibilidad hacia los marginados lo llevó a defender públicamente a colectivos perseguidos, como los homosexuales. En 1908 conoció a Freud, con quien mantuvo una intensa correspondencia y colaboración teórica. Fundó la Sociedad Psicoanalítica Húngara y fue pionero en introducir innovaciones clínicas que desafiaron la ortodoxia freudiana. Su legado influyó en figuras como Melanie Klein y Michael Balint