REVANCHA
Venganza, amor y ultras en una novela adictiva, violenta y vertiginosa. Amador es el consejero y número dos de la facción criminal de Lokos, el grupo ultra del FC Barcelona. Extorsionan, pegan palizas, mueven droga y destruyen a bandas enemigas. Su capo es Alberto Cid, alias el Cid, un psicópata sin alma ni escrúpulos. Amador y el Cid, legendarios skinheads neonazis del gol sur durante los ochenta y noventa, fueron inseparables durante años, hasta que algo los distanció. Amador acarrea muchos secretos, y el mayor de ellos es su homosexualidad, que de salir a la luz le costaría la vida. Su padre, antiguo delincuente y leyenda local, está gravemente enfermo, y su agonía abre cicatrices de infancia que Amador creía cerradas. César Jabalí Beltrán fue rugbista y ahora se gana la vida vengando por encargo a víctimas de pederastas y atropelladores en fuga. Vive clandestinamente, en un estrecho círculo de empatía donde solo caben dos personas más: su hermana, Paloma, y su sobrina, Lucía. Un secuestro, una redada y un botín desaparecido hacen que la vida de César y la de Amador se entrecrucen, con resultados imprevisibles para ambos: la revancha salvaje en la que vivían contra el mundo, contra sus infancias, contra su suerte empieza a desgajarse por los extremos. Revancha es una novela violenta y vertiginosa, absolutamente adictiva, que habla de venir del lugar equivocado, de delincuencia, de rabia y reparación, de amor y venganza. Un libro indócil, lleno de vulgaridad y belleza, dolor y humor, a la vez que escrito con la máxima adrenalina.
Edad recomendada: Adultos.
AMAT KIKO
Sant Boi, 1971 dejó sus estudios a los diecisiete años para dedicarse por completo a sus principales aficiones: la búsqueda de canciones perfectas, la prensa underground y mantener una presencia más o menos digna. Desde entonces ha sido editor de varios fanzines y ha colaborado en una larga lista de revistas musicales; ha vivido en Londres cinco años y ha trabajado en cadenas de montaje, hoteles y tiendas de discos. Actualmente vive en Barcelona frecuentando bodegas y esquivando la tecnología moderna.