Juan Eduardo Zúñiga señala en el texto de presentación de Punin y Baburin novela inédita hasta ahora en castellano que «Turguéniev fue testigo de la lenta ruina de la nobleza rusa, aunque distanciado de ella por poderosas razones. Distanciamiento que le permitió captar los rasgos básicos de los rusos del siglo pasado y, al introducirlos en su literatura, escribir una larga historia que ayuda a conocer los orígenes de la Rusia actual». Esta novela es una de sus obras maestras y es también uno de sus textos más autobiográficos, ya que se basa en su cruel madre y en su abuso de los cinco mil campesinos que poseía. Ella tenía un poder absoluto sobre ellos y, cuando se disgustaba, les infligía severos castigos, incluso flagelándolos hasta la muerte.
TURGUENIEV IVAN S.
Iván Turguéniev nació en 1818 en Oriol, Rusia, en el seno de una acaudalada familia. Estudió en las universidades de Moscú y San Petersburgo, y más tarde en Berlín. Ya desde sus inicios, su obra mereció el elogio del respetado crítico literario Visarión Bielinski. A pesar de su origen se solidarizó con el campesinado y promovió la emancipación de los siervos, temas que reflejó admirablemente en sus Relatos de un cazador. Sutil observador, en sus novelas Rudin, Nido de hidalgos, Suelo virgen y Padres e hijos retrató con agudeza la sociedad de su época y la psicología de sus personajes. A la vez ruso y cosmopolita, durante sus últimos años Turguéniev vivió alternativamente en Rusia, Alemania y Francia. Murió en Bougival, un pueblo cercano a París, el 4 de septiembre de 1883.