Todo libro, cualquiera sea su materia, su género, el público potencial cuenta con un conjunto de herramientas que rodean al texto y que permiten a los destinatarios realizar conjeturas acerca de lo que encontrarán una vez que decidan internarse en sus páginas. La tapa, la contratapa, los índices, el prólogo, la presencia de notas o la falta de ellas , la inclusión de gráficos e ilustraciones proveen datos esenciales para que un desavisado lector pueda iniciar el recorrido textual con una importante prefiguración de lo que va a encontrar. En el paratexto, así se llama a esa periferia indispensable del texto impreso, convergen diversos propósitos, diversas voces, diversas intencionalidades; pero siempre derivan de la naturaleza del libro como objeto de consumo cultural destinado a un receptor plural que debe ser atraído y captado por la obra. El trabajo de Maite Alvarado, con un ajustado equilibrio entre el necesario rigor académico y la marcada orientación pedagógica elegida para la exposición, permite conocer uno por uno todos los elementos que conforman el paratexto, la procedencia de cada uno y la finalidad que persiguen.