NO HABRA MÁS PENAS NI OLVIDO
"Escribí No habrá más penas ni olvido acá, en 1974, aunque muchos creen que fue durante el exilio. Era un momento difícil de mi vida. Mi viejo se estaba muriendo. Yo estaba muy sensibilizado por ese disparate que ocurría en el país y que nos desbordaba en todos los aspectos: ¿qué era eso de que Perón bautizara como peronistas a quienes no lo eran y echara a peronistas que sí lo eran?
Todo esto, que tiene explicaciones políticas, a mí me parecía poéticamente siniestro. Y decidí trabajarlo en un pequeño pueblito como Colonia Vela".
-Osvaldo Soriano
"Humor negro, acción vertiginosa, diálogos apretados y chispeantes, un estilo rápido y seco como el de un Hemingway tragicómico hacen de esta novela una lectura apasionante".
-Italo Calvino
"Esta novela noquea por la asimetría entre la dimensión de la tragedia narrada y el minimalismo de sus recursos narrativos. ¿Cómo narrar una guerra en la que todos se matan y mueren invocando a un Ausente? Sólo Soriano supo hacerlo. Y lo hizo de la única manera posible: como si corriera.
Porque perseguía hechos escurridizos. Y sabía que, si uno solo de ellos se le escapaba, no lograría reflejar cómo fue posible que un peronista muriera por la exacta, idéntica causa por la que él mataría a ese otro peronista que ahora estaba matándolo".
-José Pablo Feinmann
Edad recomendada: Adultos.
SORIANO OSVALDO
1943-1997 comenzó a trabajar en periodismo Primera Plana, Panorama, La Opinión a mediados de los años sesenta, y se dio a conocer como escritor en 1973 con su originalísima novela Triste, solitario y final. Si bien publicaría sus dos libros siguientes No habrá más penas ni olvido y Cuarteles de invierno durante su exilio en Europa, la aparición de ambos en la Argentina en 1982 lo convertirían in absentia en el autor vivo más leído del país. Su retorno con la democracia y su rol como alma mater del diario Página 12 reforzarían aun más este vínculo con los lectores: cuatro novelas más A sus plantas rendido un león, en 1986; Una sombra ya pronto serás, en 1990; El ojo de la patria, en 1992 y La hora sin sombra, en 1995 y cuatro volúmenes con sus mejores crónicas periodísticas Artistas, locos y criminales, en 1984; Rebeldes, soñadores y fugitivos, en 1988; Cuentos de los años felices, en 1993 y Piratas, fantasmas y dinosaurios, en 1996 habrían de transformarlo en un clásico contemporáneo de la literatura argentina. Sus libros han sido traducidos a dieciocho idiomas y adaptados con éxito a la pantalla cinematográfica.