NADA QUE PERDER
Escrita y publicada durante la última dictadura, la novela casi no contiene referencias directas a ese contexto, al que sin embargo alude de maneras oblicuas. Por un lado, sitúa su historia en los mismos días en que el aparato represivo del Estado perseguía, detenía, torturaba y hacía desaparecer a obreros y delegados sindicales, mientras burócratas gremiales pactaban con las Fuerzas Armadas y las patronales. Por otro, las consecuencias del terrorismo de Estado se manifiestan, como en otras novelas argentinas del período, en las propias estrategias utilizadas para contar la historia.
Desde hace algún tiempo, la insistente repetición de que entre los méritos de una novela se encuentra el hecho de plantear preguntas -y no respuestas- se ha vuelto una evidencia confiable de corrección ideológica. La fórmula se parece demasiado a una estrategia para convocar lectores sin espantar a ninguno.
Nada que perder pertenece a otra estirpe.
Edad recomendada: Adultos.
RIVERA ANDRES
Marcos Ribak, su verdadero nombre Nació en Buenos Aires en 1928 y falleció en la ciudad de Córdoba en 2016. Obrero textil, periodista y escritor, comenzó a escribir a finales de los años cincuenta. Esos años componen un primer momento en su obra: El precio 1957 , Los que no mueren 1959 , Sol de sábado 1962 y Cita 1965 . En 1972, aparece Ajuste de cuentas. Luego de esa publicación, Rivera se sumergió en el silencio durante diez años. Con Una lectura de la historia 1982 , inaugura su segunda etapa creativa. En 1985 obtuvo el Segundo Premio Municipal de Novela por En esta dulce tierra, y en 1992, el Premio Nacional de Literatura por su novela La revolución es un sueño eterno. Títulos como El amigo de Baudelaire, La sierva, Mitteleuropa, El farmer, Nada que perder, La lenta velocidad del coraje, El profundo Sur, Tierra de exilio, Cría de asesinos, Hay que matar, Ese manco Paz, Esto por ahora colocan a Rivera entre los autores más reconocidos por el público y la crítica especializada.