Un padre, un hijo, un muerto en el baúl de un auto. Las calles de una ciudad costera que es Mar del Plata, pero que puede ser cualquier otra. Un periplo módico, contenido, encerrado, asfixiante. Un contador, su hijo, un cliente rengo, un desfalco, mucho dinero, un asesinato, un viaje a Dominicana: el paraíso irrespirable de la clase media que sabe guardar las apariencias, pero que tiene algo que esconder. Algo que se pudre en el baúl de un auto. Un apellido común, Méndez, que no es tan común ni tan infrecuente. Así, entre lo cotidiano y lo insólito, en ese terreno inestable como una playa, se mueve la novela. En ese lugar en el que avanzar es difícil, complicado, con los pies que se hunden en la arena, sin la liviandad del agua o la firmeza del suelo. En ese lugar de imposibilidades en el que aparecen la violencia, la avaricia, la enemistad. Sebastián Chilano ha construido Méndez como un mazo de cartas: las mezcla, las reparte, las vuelve a mezclar y repartir. Nada es lo que parece, nada tiene un orden prefijado, aunque los elementos sean siempre los mismos: violencia, avaricia, enemistad, un contador, su hijo, un muerto en el baúl del auto y la confirmación de que Chilano es uno de los mejores escritores de novela negra del momento.
CHILANO SEBASTIAN
Sebastián Chilano es un escritor y médico argentino nacido en 1976 en Mar del Plata, ciudad donde reside y ejerce la medicina. Su obra literaria se caracteriza por explorar temas como la muerte, la identidad y la memoria, muchas veces desde una mirada íntima y existencial.
Ha publicado numerosas novelas, entre ellas Riña de gallos 2010 , Las reglas de Burroughs 2012, ganadora del premio "Laura Palmer no ha muerto" , Méndez 2014 , Ningún otro cielo 2017 , Los preparados 2020 y El lémur 2022, en coautoría con Mauro De Angelis . También colaboró con Fernando Del Río en las novelas La cola del lagarto y El geriátrico.
Chilano es fundador de la librería El Gran Pez y mantiene el blog "Falansterio". En 2012 recibió el Premio Alfonsina a la trayectoria literaria. Su estilo combina lo cotidiano con lo fantástico, y su experiencia como médico aporta una sensibilidad particular a sus relatos.