LOS DESENCANTADOS DEL PSICOANÁLISIS
Los desencantados del psicoanálisis es un curso que J.-A. Miller lleva adelante luego de anticipar -al final de su curso anterior- que la última enseñanza de Lacan pone en cuestión la primacía lógica en la práctica del psicoanálisis mediante una práctica de la poesía. Dicha práctica de la poesía va a ser retomada en toda su dimensión en un curso posterior. Nos encontramos pues, entre El lugar y el lazo y Un esfuerzo de poesía. En efecto, aquí se subraya lo que es un límite en la enseñanza. Así, aborda la enseñanza desde un real desligado de lo racional. Lo que llamará una deslogificación. A partir de lo cual, se elaboran paso a paso los fundamentos del desbordamiento de la experiencia respecto de la formalización teórica. Pues bien, el primer desencanto es el del propio analista ante los límites del saber-conocimiento. De este modo, se pone en tensión lo múltiple y lo uno, el origen y la tradición, la ortodoxia y la herejía, la estructura y la mentira, la teoría y la enseñanza o la teoría y la práctica, etc. A partir de estos pares se leen de manera muy precisa las alternativas mismas del movimiento psicoanalítico y del momento actual del psicoanálisis; el psicoanálisis en plural. Esto implica una interlocución con el movimiento psicoanalítico en toda su amplitud. Dentro de esta interlocución, J.-A. Miller aísla el valor central de división de aguas que ha tenido la contratransferencia entre Lacan y la IPA y, en un sentido más amplio, una gran división actual, entre la medicina muda y la terapia habladora. A su vez, se pueden hilar los fundamentos de cómo lo real de la experiencia pone en cuestión las construcciones del edificio conceptual anterior y hasta del mismo Lacan. Pero especialmente se pueden seguir en la lectura de este curso los momentos donde Lacan cuestiona a Freud por estar atrapado en las redes del Edipo y el Nombre del Padre. Planteadas las cosas con esta perspectiva surge la cuestión de la formación del analista. Nuevamente emerge la tensión entre dos polos: una formación que toma en cuenta la mutación subjetiva del propio analista en su propio análisis, frente a una formación donde todo es semblante y no hay real. A la vez, esta perspectiva pone al debate -con la participación y elaboración de diferentes colegas- el lugar de las presentaciones de casos clínicos. En este punto, J.-A. Miller ubica con precisión la inversión que ha producido el pase al desplazar el lugar de la obtención del saber; del lugar del analista al lugar del analizante. Finalmente, con sus Intuiciones milanesas J.-A. Miller nos acerca a la cura analítica en la era de la globalización a partir de la distinción de tres tiempos que destaca en la enseñanza de Lacan y que se reflejan en la práctica y en la dirección de la cura. De este forma se va hilando de manera apasionante una elaboración de la experiencia analítica al compás mismo de los acontecimientos propios de nuestra época.
- Fabián Naparstek
Edad recomendada: Adultos.
MILLER JACQUES-ALAIN
Jacques-Alain Miller nació el 14 de febrero de 1944 en Ch teauroux, Francia. Estudió en el Lycée Louis-le-Grand y posteriormente ingresó en la Escuela Normal Superior de París en 1962, donde fue discípulo de Louis Althusser y asistió a los seminarios de Roland Barthes. En 1960 entrevistó a Jean-Paul Sartre, lo que marcó el inicio de su trayectoria intelectual. En 1964 conoció a Jacques Lacan, convirtiéndose en uno de sus principales colaboradores y más tarde en editor de sus Seminarios. Fundó la École de la Cause freudienne y la Asociación Mundial de Psicoanálisis, que presidió entre 1992 y 2002. Está casado con Judith Miller desde 1966 y reside en París.