LO ERÓTICO COMO SAGRADO - PORNOGRAFÍA Y OBSCENIDAD
Lawrence y Miller se propusieron dignificar el sexo por dos caminos distintos. En Lawrence se da por sobre todo de un modo penetrante, severo, directo, la vivencia del amor tal como es en realidad; en Miller de un modo indirecto, mediante el manejo de una obscenidad violenta, grotesca o dramática, que intenta sacudir las telarañas que siglos de represión han acumulado sobre el amor.
Hablar de ambos escritores significa penetrar profundamente en el tema del amor, cuyas oscuras galerías ellos trataron de iluminar, y a través de éste en la necesidad de realizarse vitalmente que aqueja más que nunca al hombre de hoy. Individualistas extremos los dos, se plantearon que la crisis fundamental de nuestra época residía en una distorsión de los principios éticos naturales y esencialmente en una renuncia a los derechos fundamentales de la vida y en primer término a los del amor. Para ambos el acento sobre lo erótico tiene el significado de un grito de liberación del hombre.
Lawrence y Miller pertenecen a la cohorte de aquellos para quienes la palabra es un instrumento inflamable y explosivo, y ellos mismos están recorridos por un fuego interior cuya incandescencia se propaga a la expresión.
Aldo Pellegrini
Edad recomendada: Adultos.
LAWRENCE DAVID HERBERT
David Herbert Lawrence nació el 11 de septiembre de 1885 en Eastwood, Inglaterra. Hijo de un minero y una maestra, creció en un entorno marcado por las tensiones sociales que más tarde influirían profundamente en su obra. Estudió en la Universidad de Nottingham y comenzó a publicar desde joven. Su literatura, audaz y provocadora, abordó temas como la sexualidad, la alienación moderna y la lucha emocional del individuo frente a la sociedad industrial. Obras como Hijos y amantes, El arco iris y El amante de Lady Chatterley lo colocaron en el centro de la controversia, enfrentando censura y rechazo. Viajero incansable, vivió en Italia, Australia, México y Estados Unidos, buscando inspiración y libertad. Murió de tuberculosis el 2 de marzo de 1930 en Francia, dejando un legado literario que desafió las normas de su tiempo y abrió caminos hacia una expresión más libre y visceral del ser humano.