ANALECTAS DE CONFUCIO
«Soy uno que ama a los antiguos y es diligente en buscarlos». Confucio no se siente creador, sino transmisor. Su objetivo es, en consecuencia, educativo. No en vano las Analectas empiezan con una sabrosa invitación al conocimiento: «Aprender y ejercitarse en ello en toda ocasión, ¿no es realmente un gozo?» A través del incansable amor al estudio tendrá que construirse poco a poco el hombre noble capaz de gobernar mediante la virtud. Aunque con gran escepticismo sobre los políticos: «"Y los que hoy se dedican a la política, ¿qué tal son?" El Maestro dijo: "¡Ay! Gente de poca monta. ¿Cómo van a merecer ser tenidos en cuenta?"»
Las Analectas de Confucio son uno de los libros básicos de la humanidad que han ejercido una influencia más amplia y persistente. Precisamente por el hecho de constituir uno de los libros fundamentales del confucianismo -la tradición espiritual central que desde la antigüedad ha vertebrado la civilización china-, esta obra ha sido un referente esencial a lo largo de las generaciones para el mundo chino y su ámbito de irradiación en el Asia oriental.
A pesar de su estilo atomizado, anecdótico, elíptico, aparentemente dejado al azar, las Analectas nos ofrecen, después de una lectura pausada y reflexiva, una imagen bastante viva y matizada de un antiguo maestro, su entorno y sus enseñanzas.
Edición y traducción de Antoni Prevosti Monclús.
Edad recomendada: Adultos.