LA VIDA FELIZ
Para San Agustín, cuando el espíritu contempla la sabiduría y se une a ella, dando la espalda a los «ídolos» del mundo, no tiene ninguna indigencia, causa de la infelicidad, y, gozando completamente de Dios, es feliz.
San Agustín escribió La vida feliz De beata vita en 386, cuando tenía treinta y dos años. Hacía pocos meses que había tenido lugar su fulgurante conversión al cristianismo y llevaba una vida retirada, dedicada a la oración y el estudio, preparándose para recibir el bautismo. El problema de la felicidad del hombre estaba presente en la filosofía grecolatina al menos desde el siglo V a. C. Demócrito, Aristóteles, los estoicos y los epicúreos habían tratado de encontrar una respuesta a este problema, y en general afirmaban que la clave de la vida feliz se hallaba en la virtud. Imbuido de neoplatonismo, en su interpretación cristiana, Agustín también intenta responder en este diálogo a la pregunta de cuál es el tipo de vida que puede aseguramos la felicidad. Para él, la verdadera felicidad y la perfecta sabiduría se hallan en el conocimiento completo de Dios.
Edad recomendada: Adultos.
SAN AGUSTIN
an Agustín, cuyo nombre de nacimiento fue Aurelio Agustín, nació el 13 de noviembre del 354 en Tagaste, en el Imperio romano, y murió el 28 de agosto del 430 en Hipona. Fue filósofo, teólogo y obispo cristiano, ordenado sacerdote en 391 y obispo en 395. Su madre fue Mónica de Hipona y su padre Patricio Aurelio. Es conocido por obras como Confesiones, escrita entre 397 y 398, y La ciudad de Dios, redactada entre 412 y 426. Fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1295 por el papa Bonifacio VIII y su sepultura se encuentra en San Pietro in Ciel d'Oro, en Pavía.