Traducción de Ana Gómez Antón.
La electrodinámica cuántica es una de las teorías físicas más precisas, pero también más complicadas. En este libro, Richard P. Feynman 1918-1988 presenta esa teoría con la claridad, la precisión y la exhaustividad que le hicieron famoso. Suponiendo escasos conocimientos científicos en los lectores y profundizando en el contenido intuitivo y visual de la teoría, Feynman describe la interacción entre luz y electrones, «absurda» desde el punto de vista del sentido común pero que se encuentra en la base de prácticamente todo lo que observamos en el mundo físico. Las páginas de "Electrodinámica cuántica" explican satisfactoriamente fenómenos tan familiares como la luz reflejándose en un espejo o curvándose cuando pasa del aire al agua. Dos aspectos de este libro serán especialmente apreciados por todos aquellos interesados en la física moderna: por un lado, la forma en que Feynman introduce sus célebres «diagramas», una herramienta absolutamente fundamental para el estudio y aplicación de la esta teoría, y por otro, su utilización de los «caminos posibles», con los que construyó su conocida interpretación de la mecánica cuántica. Prólogo de A. Zee
FEYNMAN RICHARD P.
Richard P. Feynman 1918-1988 fue un físico teórico estadounidense, célebre por su papel en el desarrollo de la electrodinámica cuántica, por la que recibió el Premio Nobel de Física en 1965. Fue también un brillante divulgador científico, conocido por su estilo claro, su humor irreverente y su capacidad para explicar conceptos complejos de forma accesible.
Participó en el Proyecto Manhattan durante la Segunda Guerra Mundial y más tarde se convirtió en una figura clave en la enseñanza de la física en el Instituto de Tecnología de California Caltech , donde impartió las famosas Feynman Lectures on Physics. Además, introdujo los diagramas de Feynman, una herramienta visual revolucionaria para describir interacciones entre partículas subatómicas.
Feynman también es recordado por su participación en la investigación del desastre del transbordador Challenger en 1986, donde demostró con una sencilla experiencia el fallo de los anillos de sellado a bajas temperaturas. Su carisma, curiosidad insaciable y enfoque poco convencional lo convirtieron en una figura única en la historia de la ciencia.