EL GRECO
La creación de los espacios, la distribución de los personajes, la representación de los movimientos, la alteración de la realidad, la creación de un entorno transformado o la propia autoproyección del artista son los principales aspectos que no sólo cautivaron a Eisenstein, sino que le permitieron advertir en el pintor cretense una modernidad tal que lo sitúa como claro precedente del montaje cinematográfico.
Para Sergei Eisenstein uno de los directores de cine más importantes del siglo XX, creador de películas como El acorazado Potemkin o Iván el Terrible , El Greco era un pintor con una mirada cinematográfica, un auténtico "cineasta español" fuera de tiempo. Eisenstein admiró a lo largo de toda su vida la obra del pintor cretense, dejando buena huella de ello en sus filmes y en sus escritos. Su bagaje como director de cine le lleva a analizar estas creaciones de una forma sumamente original y alejada por completo de los habituales estudios dedicados a El Greco. El espacio, el color, el dinamismo, el montaje, la perspectiva, el pathos y el éxtasis son sólo algunos de los temas que atraviesan estos escritos inclasificables en los que los cuadros se mezclan con los fotogramas en un lúcido ejercicio de reflexión teórico-estética.
Edición y traducción de Marta Piñol Lloret.
Edad recomendada: Adultos.
EISENSTEIN SERGEI
Sergei Eisenstein nació en Riga en 1898. En 1925 conquistó la fama con su película muda El acorazado Potemkin. Creador a los 26 años de La huelga -una de las expresiones cinematográficas más importantes de la historia del cine-, fue soldado voluntario del Ejercito Rojo en 1917, entusiasta forjador del Proletkult en 1920, colaborador y crítico de Meyerhold, profesor y teórico del Instituto de Cine de Moscú. Aunque sólo pudo realizar seis películas completas antes de su muerte, en 1948 esta considerado como uno de los más influyentes cineastas y teóricos del cine de nuestro tiempo.