Leonardo da Vinci es uno de los mayores genios de la historia de la humanidad. Autor de La última cena y de La Gioconda, es recordado especialmente por sus pinturas cargadas de simbolismo hermético y por sus inventos, pero fue también botánico, filósofo, músico, poeta y, tal vez, profeta.
El artista que dibujó el Hombre de Vitruvio nos legó también una serie de aforismos y textos breves que han servido a algunos de sus estudiosos para afirmar que tuvo visiones proféticas y que fue capaz de predecir la invención de internet o terribles sucesos como guerras y tsunamis. Otros lectores de Leonardo, en cambio, sostienen que las llamadas «profecías» son en realidad juegos de palabras o una plasmación poética de sus máximas políticas y morales.
Sea como sea, las Profecías forman parte integral del maravilloso patrimonio artístico y hermético que nos legó el genio florentino. Ediciones Obelisco las acerca a los lectores en una cuidada traducción, con introducción del periodista y escritor Carlos Mesa.
DA VINCI LEONARDO
Adriano, Italia, 1452. Hijo de una campesina y de un rico notario, Leonardo creció en un entorno natural en el que se inspiró para dibujar animales mitológicos de su propia invención. Considerado el paradigma del sabio renacentista, incursionó en campos tan variados como la aerodinámica, la botánica, la anatomía, la escultura, la pintura o la arquitectura. En su cosmología individual, arte, ciencia y naturaleza se amalgamaron de forma plena. El ideal del saper vedere la observación como la fuente de conocimiento más confiable con que cuenta el ser humano guio todos sus estudios. Murió a los sesenta y siete años, en el castillo de Clos-Lucé, donde vivió sus últimos años bajo la protección del rey de Francia, Francisco I.