LA MANZANA DE CEZANNE
Si bien desde siempre la pintura había sido parte del mundo circundante de Lawrence, no será hasta entrado en sus 40 años cuando, casi por casualidad, se vuelva un modo más de su producción artística, literalmente, un objeto encontrado.
En estos tres textos, juntos por primera vez en castellano, el escritor inglés da testimonio de esta "irrupción". Meses antes de su prematura muerte, Lawrence se revela por entero, están sus temas, sus obsesiones: la invectiva contra la moral victoriana que condenó al arte pictórico a una expresión de pura racionalidad, temerosa y sin cuerpo; la redención de la naturaleza, con la manzana de Cézanne como intercesora, resurrección del cuerpo y lo sensible; la denuncia del "cliché" como sombra que persigue a los pintores; la autobiografía, en el relato de su encuentro con las artes plásticas; la ironía, en su reivindicación de la pintura como arte decorativo y el proyecto de una "biblioteca" de cuadros.
Edad recomendada: Adultos.
LAWRENCE DAVID HERBERT
David Herbert Lawrence nació el 11 de septiembre de 1885 en Eastwood, Inglaterra. Hijo de un minero y una maestra, creció en un entorno marcado por las tensiones sociales que más tarde influirían profundamente en su obra. Estudió en la Universidad de Nottingham y comenzó a publicar desde joven. Su literatura, audaz y provocadora, abordó temas como la sexualidad, la alienación moderna y la lucha emocional del individuo frente a la sociedad industrial. Obras como Hijos y amantes, El arco iris y El amante de Lady Chatterley lo colocaron en el centro de la controversia, enfrentando censura y rechazo. Viajero incansable, vivió en Italia, Australia, México y Estados Unidos, buscando inspiración y libertad. Murió de tuberculosis el 2 de marzo de 1930 en Francia, dejando un legado literario que desafió las normas de su tiempo y abrió caminos hacia una expresión más libre y visceral del ser humano.