El medio milenio transcurrido desde la aparición de La Celestina no ha conseguido armonizar la diversidad de interpretaciones que la obra cosechó ya entre sus primeros lectores. Pero esa -discordia- o -contienda-, de la que se lamenta Rojas en su prólogo, está alimentada justamente por la actitud del autor, quien, si por una parte muestra una machacona y sospechosa insistencia en la finalidad moral del libro, por otra, su paradójica intención de narrar y aun recrearse en los episodios eróticos, sume al lector en la perplejidad.
DE ROJAS FERNANDO
Fernando de Rojas nació hacia 1465 en La Puebla de Montalbán, Toledo, y murió en 1541 en Talavera de la Reina. Procedía de una familia de judíos conversos y estudió derecho en la Universidad de Salamanca, donde también cursó artes y adquirió conocimientos de clásicos latinos y filosofía griega. Tras obtener el título de bachiller en Leyes ejerció como abogado en Talavera y llegó a ser alcalde de la ciudad. Se le atribuye la autoría de La Celestina, cuya primera edición apareció en 1499 en Burgos bajo el título Comedia de Calisto y Melibea.