LA CASA DEL PÁRAMO
La casa del páramo fue publicada como «cuento de Navidad» a finales de 1850 y, respetuosa con el género, Elizabeth Gaskell compuso una hermosa historia de amor campestre, con un cuadro potente de virtudes y vicios y una apelación al sentimiento de buena voluntad. Maggie Browne, su heroína, vive con una madre indiferente y un hermano ambicioso que la considera una jovencita «enjaulada en el campo, rodeada siempre de la misma gente». Después de luchar por superar las diferencias sociales que la separan de su amor -el heredero de un terrateniente-, se verá empujada a un supremo sacrificio para salvar a su propia e ingrata familia. «Este pequeño volumen -escribiría Charlotte Brontë- tiene un bello comienzo, adquiere fuerza en su desarrollo, y concluye con pathos.» Swinburne vio en él un precedente claro de El molino del Floss de George Eliot. Combinando elementos de cuentos de hadas con recursos de melodrama y una romántica observación de la naturaleza, Gaskell ahonda además en los entresijos de la vida doméstica, y muestra cómo el amor y la bondad pueden ser armas de doble filo, a menudo utilizadas con fines innobles. «¡Conocemos tan poco la verdadera realidad de aquellos hogares que visitamos como amigos íntimos!», dice la narradora de estas páginas y se propone, con fortuna, entrar allí donde las apariencias y presuposiciones desvelan sus conflictos y sus secretos.
Edad recomendada: Adultos.
GASKELL ELIZABETH
Elizabeth Cleghorn Stevenson nació en el seno de una familia unitaria de las afueras de Londres. A la muerte de su madre, cuando ella era aún un bebé, la enviaron a casa de su tía materna, en Knutsford, localidad que inmortalizaría en su exitosa novela Cranford. En 1832 se casó con el pastor unitario William Gaskell y se trasladó a Manchester, donde colaboraba con su marido en obras de beneficencia y como profesora de la escuela dominical. Tuvieron cuatro hijas y un hijo, que murió de escarlatina. Elizabeth, que ya había escrito varios relatos, se refugió en la escritura. Manchester era por entonces una ciudad industrial, centro de cambios políticos y sociales, que Elizabeth usó como inspiración para sus obras. Mary Barton, su primera novela, publicada de manera anónima, llamó la atención de Charles Dickens, que popularizó las historias de Gaskell publicándolas en los periódicos que dirigía. Pero su activismo social no se limitaba al papel. Elizabeth se implicó en obras de caridad y reivindicó el rol de la mujer en una sociedad cambiante sin dejar de ser la perfecta anfitriona victoriana. En su círculo de amistades se contaban intelectuales de la época como Florence Nightingale, John Ruskin y Charlotte Brontë, de quien escribió la biografía, considerada una de las más destacadas del siglo xix. Gaskell falleció de manera repentina a los 55 años. Hoy en día es una de las novelistas victorianas más reconocidas, con obras como La casa del páramo, Los amores de Sylvia e Hijas y esposas.