Los cuentos que integran esta antología tienen como protagonista a uno de los personajes más aterradores de la literatura: el vampiro. Las leyendas que dieron origen a los relatos vampíricos datan de tiempos muy remotos. Sin embargo, esta figura continua vigente en el imaginario de nuestra cultura. Quizá sea así porque en las historias de vampiros se conjugan las obsesiones más profundas de los humanos: el misterio de la muerte, el ansia por alcanzar la inmortalidad y los amores no correspondidos.
STOKER BRAM
Stoker fue hijo de Abraham Stoker y Charlotte Mathilda Blake Thornley. Durante su infancia sufrió problemas de salud que lo mantuvieron postrado hasta los siete años, pero posteriormente destacó como estudiante y atleta en el Trinity College de Dublín, donde se graduó en matemáticas. Entre 1867 y 1877 trabajó como funcionario en Dublín y escribió críticas teatrales para The Evening Mail. En 1878 se trasladó a Londres y se convirtió en secretario y representante del actor Henry Irving en el Lyceum Theatre, cargo que desempeñó hasta 1902. Su producción literaria incluye novelas como La dama del sudario y La guarida del gusano blanco, aunque Drácula fue la obra que lo consagró dentro del género gótico. Su éxito y popularidad hasta nuestros días es tal, que Drácula es sinónimo de vampiro. Para crear este personaje, Stoker se basó en leyendas del folclore europeo y en la figura de Vlad Tepes, un príncipe de Valaquia que pasó a la historia con el terrorífico sobrenombre de El empalador.