FILOSOFANDO CON LA EDUCACIÓN Y EDUCANDO CON FILOSOFÍA
A veces tenemos la ilusión de que se puede pensar sin un destino; sin un refugio humano al que enviar nuestras ideas, sin un futuro que las hará menos nuestras, a punto de convertirlas en feliz y fatalmente extrañas. Dejaré de lado a quien sea víctima de semejante espejismo. No obstante, quien comprenda que el pensar busca pesar en los demás, porque es -quiérase o no- lo menos suyo que alguien tiene, no podrá sino entregarse a la revelación de que, de algún modo y siempre, se está filosofando con la educación. Por eso, cada vez que pienso el presente compilado de ensayos, historias y aconteceres que conjuga este libro, se me disipa la originalidad de su título, hasta sonarme a redundancia efectiva, o repetición obsesiva aunque -concedámoslo- útil y necesaria. La aparente obviedad de esta convocatoria, no obstante, tropieza con la cruda y dura realidad de que, efectivamente, muchas filosofías no miran a la educación ni de reojo. De este modo, lo que podría considerarse una relación mansa, discreta y natural, adquiere la forma ampulosa de un reclamo, que se dispara con recursos y léxicos no siempre pulcros, quiero decir: no siempre académicos. Nada mejor, entonces, para el objetivo provocador del presente libro, que ir de camino, desde aquellas míticas «rateadas» y la eterna dialéctica clase-recreo, al gigantesco entrevero de un presente cruel. Se impone sacar del encierro a la vapuleada ilustración, chapaleando el barro del pensamiento frente a la colonialidad de cada día, o dando nueva vida a los debates en torno de la inteligencia artificial y las pretensiones transhumanistas.
Edad recomendada: Adultos.