ENSAYOS CRÍTICOS
Roland Barthes se convirtió en la figura más representativa de la llamada «nouvelle critique» aplicando al análisis de la obra literaria en su relación con un lector no con el autor mismo las aportaciones de sistemas, métodos y ciencias nuevos como puedan ser la lingüística, el estructuralismo, el psicoanálisis o el marxismo. Sus estudios no versan sobre la circunstancia externa de la obra, los hechos literarios y las situaciones psicológicas o sociales que reflejan, competencia de la historia de la literatura, de la Historia propiamente dicha y de la historia de la filosofía, sino sobre la pluralidad de su lenguaje, su sistema de signos y de símbolos; en otras palabras, la importancia y novedad de Roland Barthes radican en haber tratado de descubrir en la obra literaria no tanto los contenidos o significados como las técnicas significantes o medios por los cuales una obra significa esos contenidos, esos conflictos del individuo y de la sociedad.
El presente volumen agrupa bajo el título de Ensayos críticos más de treinta artículos y estudios publicados por el autor a lo largo de diez años. Sus temas van desde el tratamiento de clásicos como Tácito, La Bruyère o Voltaire, pasando por Michelet, Kafka y Brecht, hasta las contemporáneas manifestaciones literarias, las diversas formas del «nouveau roman».
Edad recomendada: Adultos.
BARTHES ROLAND
1915-1980 Fue una de las figuras intelectuales más importantes que emergieron en Francia en la posguerra, y sus escritos son, todavía hoy, objeto de estudio y discusión. Este crítico y ensayista francés, nacido en noviembre de 1915, desarrolló gran parte de su trabajo en un ambiguo espacio entre la lingüística y la literatura. Entre sus libros, obtuvieron gran reconocimiento sus estudios semiológicos sobre la imagen. En 1977 fue designado titular de la cátedra de Semiología Literaria del Collège de France, que fue creada especialmente para él por consejo de Michel Foucault. En su Lección inaugural, publicada por Siglo XXI Editores, Barthes se definió a sí mismo como "un sujeto incierto": demasiado literario para los lingüistas, que siempre lo consideraron un intruso; demasiado lingüista para los críticos literarios, que pocas veces llegaron a entenderlo. Quizá sea este rasgo el que lo ha convertido en uno de los pensadores y teóricos más influyentes en su campo.