Este libro nos descubre al Todorov más implicado con el presente, en la línea de El miedo a los bárbaros. Los enemigos íntimos de la democracia denuncia que los peligros que acechan a las democracias occidentales no son tanto externos, como se nos ha querido hacer creer invocando el terrorismo islamista, los extremismos religiosos o los regímenes dictatoriales, sino internos. Todorov argumenta que nadie pone tanto en peligro la democracia como tres tendencias crecientes en el mundo occidental, empezando por los Estados Unidos: el mesianismo que dio lugar a la invasión de Irak y a otros intentos de imponer por la fuerza la democracia en el mundo , el ultraliberalismo el imperio de la economía por encima de la política, el poder de los medios de comunicación, el desmantelamiento del estado del bienestar y el populismo y la xenofobia el miedo al extranjero, el aumento del nacionalismo excluyente . Así pues, el enemigo está en nosotros mismos. Todorov llama a resistir y propone la necesidad de una «primavera europea» que ponga fin a estas derivas desde el convencimiento de que quien decide nuestro destino no es sino la suma de nuestras voluntades.