Tres historias de fantasmas donde la pesadilla, el terror y la desesperación pueden dar paso, como en la primera historia, a un humor decididamente negro; o mostrar como en la segunda historia, que el capitalismo se lleva bien incluso con los fantasmas; o amedrentar, por fin, al propio racionalismo como sucede en la tercera historia. Y esto acontece porque las historias de fantasmas, aquella parte de la muerte que se niega a morir, están ahí no solo para asustarnos hasta la muerte y engrosar las filas del más allá, sino también, si tenemos la suerte de escuchar, para recordarnos que la vida es mucho más potente e inclusive en las tinieblas que a la luz de un mediocre y monótono día.
IRVING WASHINGTON
Washington Irving nació el 3 de abril de 1783 en Nueva York, hijo de William Irving y Sarah Sanders. Estudió derecho y trabajó en despachos de abogados, aunque pronto se dedicó a la escritura. Desde 1802 colaboró en periódicos con artículos satíricos y en 1809 publicó Historia de Nueva York bajo el seudónimo Diedrich Knickerbocker. Viajó por Europa y residió en España, donde escribió Cuentos de la Alhambra en 1832. Fue diplomático y embajador de Estados Unidos en España entre 1842 y 1846. Autor de relatos como La leyenda de Sleepy Hollow y Rip Van Winkle, falleció el 28 de noviembre de 1859 en Tarrytown.