Relato fantástico, pequeña narración para niños inquietos y para soñadores sin edad, El fantasma de Canterville, escrito por Oscar Wilde y publicado junto con otros cuentos en 1891 en el libro El crimen de lord Arthur Saville y otras historias, es ante todo una fábula nostálgica.
La familia del ministro norteamericano Hiriam B. Otis se muda a un castillo embrujado en Inglaterra, a pesar de las advertencias de su antiguo dueño, que les asegura que en él deambula el fantasma de un viejo pariente suyo, Sir Simon de Canterville, que hace centenares de año paga la culpa de haber asesinado a su esposa. Ahí comienza el martirio para el pobre fantasma, que se ve burlado y ridiculizado por los hijos gemelos de la familia, cada vez que quiere asustarlos. El fantasma se encuentra con un mundo moderno que lo ignora y no se lo toma en serio. Un mundo burgués, material y sin espíritu trágico, donde las cadenas ruidosas de un viejo espectro se deben lubricar con el último producto salido al mercado.
WILDE OSCAR
Oscar Wilde nació en Dublín en 1854 y murió en París en 1900. Fue un escritor, poeta y dramaturgo de enorme importancia hacia el final de la época victoriana. Dueño de un estilo único, ingenioso, provocador e iconoclasta, es recordado por sus obras de teatro La importancia de llamarse Ernesto, El abanico de Lady Windermere, Una mujer sin importancia, La duquesa de Padua, entre otras, por los famosos cuentos El príncipe feliz o El gigante egoísta, y sobre todo por su única novela, El retrato de Dorian Gray. También escribió epigramas, poesía y textos periodísticos. Fue una personalidad de la cultura muy destacada en su tiempo, por lo que su prematura e injusta muerte tuvo un impacto que reverbera hasta hoy.