sultado de un padre y de una madre. Se puede no reconocerlos, no quererlos, se puede dudar de ellos. Pero están allí, con su cara, sus actitudes, sus modales y sus manías, sus ilusiones, sus esperanzas, la forma de sus manos y de los dedos del pie, el color de sus ojos y de su pelo, su manera de hablar, sus pensamientos, probablemente la edad de su muerte, todo esto ha pasado a nosotros. Durante mucho tiempo imaginé que mi madre era negra. Me había inventado una historia, un pasado, para huir de la realidad, a mi regreso desde África a Francia, donde no conocía a nadie, donde me había convertido en un extranjero. Más tarde descubrí, cuando mi padre, al jubilarse, volvió a vivir con nosotros en Francia, que el africano era él. Fue difícil admitirlo. Debí retroceder, recomenzar, tratar de comprender. En recuerdo de todo eso he escrito El africano.' J.M.G. Le Clézio
LE CLEZIO JEAN-MARIE GUSTAVE
J. M. G. Le Clézio nació en Niza el 13 de abril de 1940. Proviene de una familia bretona que emigró a la isla Mauricio en el siglo XVII. Realizó sus estudios en el colegio literario universitario de Niza y es doctor en Letras. A pesar de sus numerosos viajes, J. M. G. Le Clézio nunca ha dejado de escribir desde los siete u ocho años: poemas, cuentos, relatos y novelas cortas, ninguno de los cuales había sido publicado antes de El atestado Le Procès-verbal , su primera novela, aparecida en septiembre de 1963 y galardonada con el premio Renaudot. Influenciada por sus orígenes familiares mestizos, por sus viajes y por su marcado interés por las culturas amerindias, su obra cuenta con una cincuentena de libros. En 1980 recibió el Gran Premio Paul Morand, otorgado por la Academia Francesa, por su novela Desierto. En 2008, la Academia Sueca concedió a J. M. G. Le Clézio el Premio Nobel de Literatura, celebrando al «escritor de la ruptura, de la aventura poética y de la éxtasis sensual, explorador de una humanidad más allá y por debajo de la civilización reinante».