Estos maravillosos cuentos son un excelente punto de partida para comenzar a adentrarse en el universo del gran escritor irlandés y encarar luego la lectura de títulos de mayor complejidad como el mítico Ulises.
A principios del siglo XX hubo un escritor, considerado el fundador de la modernidad literaria, cuya obra supuso un punto de ruptura con todo lo que se había escrito hasta el momento, un literato que experimentó con los géneros y la sintaxis, creó neologismos, incorporó la técnica de la asociación libre y fue un verdadero maestro del monólogo interior. Con todo ello, alteró el panorama de las letras de su tiempo y marcó a las generaciones subsiguientes. Luego de él y de su obra, la literatura ya no volvió a ser la misma. Ese hombre fue James Joyce.
Dublineses es un conjunto de quince cuentos más descriptivos que narrativos, en los cuales atmósferas y estados de ánimo prevalecen por sobre las peripecias y los acontecimientos que suelen tener un final abierto, y que son un clásico de la literatura en lengua inglesa.
JOYCE JAMES
James Augustine Aloysius Joyce nació el 2 de febrero de 1882 en Dublín, Irlanda, hijo de John Stanislaus Joyce y Mary Jane Murray. Creció en una familia numerosa y estudió en colegios jesuitas, continuando su formación en el University College Dublin entre 1898 y 1902, donde se interesó por lenguas y literatura. En 1904 inició su relación con Nora Barnacle, con quien se trasladó a Zúrich, Trieste y París. Publicó obras como Dublineses en 1914, Retrato del artista adolescente en 1916, Ulises en 1922 y Finnegans Wake en 1939. Tuvo dos hijos, Giorgio y Lucia. Falleció el 13 de enero de 1941 en Zúrich a causa de una peritonitis y fue enterrado en el cementerio de Fluntern.