DAVID COPPERFIELD
«Nadie pondrá en duda que soy un padre afectuoso con todos los hijos de mi imaginación, y que ningún otro progenitor puede querer a su familia con tanta ternura. Pero, como muchos padres afectuosos, tengo un hijo favorito en el fondo de mi corazón. Y su nombre es David Copperfield.»
Este reconocimiento de Dickens en el prólogo a la edición de 1867 de la novela tiene el valor de venir de su propio «padre». Pero, desde su publicación por entregas entre 1849 y 1850, David Copperfield no ha dejado más que una estela de admiración, alegría y gratitud. Para Swinburne era «una obra maestra suprema». Henry James recordaba que de niño se escondía debajo de una mesa para oír a su madre leer las entregas en voz alta. Dostoievski la leyó en su prisión en Siberia. Tólstoi la consideraba el mayor hallazgo de Dickens, y el capítulo de la tempestad, el patrón por el que debería juzgarse toda obra de ficción. Fue la novela favorita de Sigmund Freud. Kafka la imitó en Amerika, y Joyce la parodió en el Ulises. Para Cesare Pavese, en estas «páginas inolvidables cada uno de nosotros no se me ocurre elogio mayor vuelve a encontrar su propia experiencia secreta».
El lector tiene ahora la ocasión de recuperar esa experiencia secreta gracias a la nueva y excelente traducción íntegra de Marta Salís, la primera en español en más de cincuenta años de una obra de la que, sin ningún género de duda, cabe afirmar que es clave en la literatura universal.
Edad recomendada: Adultos.
DICKENS CHARLES
7 de febrero de 1812, Portsmouth - 9 de junio de 1870, Gads Hill Place. Dickens está considerado como el mejor novelista inglés de la época victoriana y uno de los más importantes de la historia de la literatura. Fue el escritor más popular de su tiempo y consiguió atraer a lectores de diferentes clases sociales. En 1824, su padre ingresó en prisión debido a unas deudas, por lo que Charles tuvo que abandonar los estudios y empezar a trabajar en una fábrica con solo doce años. Sin duda, este episodio se ve reflejado en sus obras, que retratan la sociedad de su época y muestran compasión y un preciso conocimiento de las pasiones humanas. Un buen ejemplo de ello es su obra maestra, Grandes esperanzas. A medida que su protagonista, el huérfano Pip, busca su propia identidad, descubre que sus grandes expectativas de riqueza y posición social no son nada comparadas con la lealtad y la misericordia. Otras grandes obras suyas son Los papeles póstumos del Club Pickwick, Oliver Twist, Tiempos difíciles o Historia de dos ciudades.