DAVID COPPERFIELD - ALBA CLASICA MAIOR
Una infancia atribulada, con un padrastro cruel, una madre débil, un internado siniestro. Una adolescencia de explotación y miseria en una fábrica. Por fin, la huida, a pie, de Londres a Dover, donde una tía excéntrica, que siempre quiso que el niño fuera niña, acoge y protege al huérfano desamparado. Luego la juventud: los primeros amores, los primeros trabajos, los primeros amigos.
Y las decepciones: amores equivocados, amigos que se desvían, promesas que se desvanecen, y también lealtades que perduran. David Copperfield fue siempre la novela preferida de Dickens, quizá porque en ella proyectó gran parte de su propia vida. Desde su publicación por entregas entre 1849 y 1850, no ha dejado más que una estela de admiración, alegría y gratitud. Henry James recordaba que de niño se escondía debajo de una mesa para oír a su madre leer las entregas en voz alta. Dostoievski la leyó en su prisión en Siberia. Tolstói la consideraba el mayor hallazgo de Dickens, y el capítulo de la tempestad, el patrón por el que debería juzgarse toda obra de ficción. Fue la novela favorita de Sigmund Freud. Kafka la imitó en Amerika, y Joyce la parodió en el Ulises. Para Cesare Pavese, en estas «páginas inolvidables cada uno de nosotros no se me ocurre elogio mayor vuelve a encontrar su propia experiencia secreta».
Edad recomendada: Adultos.
DICKENS CHARLES
7 de febrero de 1812, Portsmouth - 9 de junio de 1870, Gads Hill Place. Dickens está considerado como el mejor novelista inglés de la época victoriana y uno de los más importantes de la historia de la literatura. Fue el escritor más popular de su tiempo y consiguió atraer a lectores de diferentes clases sociales. En 1824, su padre ingresó en prisión debido a unas deudas, por lo que Charles tuvo que abandonar los estudios y empezar a trabajar en una fábrica con solo doce años. Sin duda, este episodio se ve reflejado en sus obras, que retratan la sociedad de su época y muestran compasión y un preciso conocimiento de las pasiones humanas. Un buen ejemplo de ello es su obra maestra, Grandes esperanzas. A medida que su protagonista, el huérfano Pip, busca su propia identidad, descubre que sus grandes expectativas de riqueza y posición social no son nada comparadas con la lealtad y la misericordia. Otras grandes obras suyas son Los papeles póstumos del Club Pickwick, Oliver Twist, Tiempos difíciles o Historia de dos ciudades.