Cyrano de Bergerac Nada parece faltarle a Cyrano de Bergerac: valentía en los combates, ingenio en las disputas, fortaleza en sus ideales y una bondad infinita. Sin embargo, algo le sobra: una enorme nariz que afea su apariencia e impide su conquista más preciada: la bella Roxana. Rostand toma la Francia del siglo XVII como marco y, por medio de este personaje histórico y legendario, saca a escena el eterno conflicto entre la belleza exterior, engañosa a los sentidos, y la belleza interior, que no siempre basta para alcanzar la felicidad.
ROSTAND EDMOND
Edmond Eugène Alexis Rostand nació el 1 de abril de 1868 en Marsella, Francia, en el seno de una familia acomodada, y falleció el 2 de diciembre de 1918 en París a causa de la gripe española. Estudió derecho en el Collège Stanislas de París antes de dedicarse por completo a la literatura. Publicó su primer libro de poemas, Les Musardises, en 1890, y estrenó con éxito su primera obra teatral, Les Romanesques, en 1894. Alcanzó el reconocimiento internacional tras el estreno de su obra en verso Cyrano de Bergerac el 28 de diciembre de 1897 en el Thé tre de la Porte Saint-Martin. En 1900 estrenó L'Aiglon y en 1901 fue electo miembro de la Académie Française. En 1910 presentó Chantecler. Fuentes comprobables: Archivo General de Marsella, Académie Française y Bibliothèque Nationale de France.