CUARTELES DE INVIERNO
Un cantor de tangos y un boxeador llegan al mítico Colonia Vela para sufrir las desventuras de un poder dictatorial. Galván, el cantor que fue contratado para entretener a la elite y a los militares, y Rocha, el boxeador que no imagina lo que se está cocinando en la pelea que lo tiene como protagonista, llevan una ética del compañerismo que se impone en tiempos difíciles. Son dos héroes populares, entrañables, que despliegan una capacidad de resistencia -a pesar de los golpes, las derrotas, la decadencia- tejida siempre desde la dignidad y ante la crueldad del poder.
La obra de Soriano capta las claves de una época: las tensiones y rencillas que curtieron a la Argentina entre los años setenta y los noventa. Cuarteles de invierno no es una excepción. Pero leer a Soriano hoy, a cincuenta años de la publicación de sus primeras novelas, confirma que esa capacidad de leer la realidad argentina funciona también para entender un presente que vuelve a tropezar, con decorados distintos, en dilemas similares.
Cuarteles de invierno fue publicada en Argentina en febrero de 1983. Soriano estaba en el exilio. Ya tenía editadas dos novelas que habían conmocionado al campo literario. Con una escritura pulida, al hueso, conduce la trama con ciertos guiños cinematográficos y sin perder el olfato político.
Edad recomendada: Adultos.
SORIANO OSVALDO
1943-1997 comenzó a trabajar en periodismo Primera Plana, Panorama, La Opinión a mediados de los años sesenta, y se dio a conocer como escritor en 1973 con su originalísima novela Triste, solitario y final. Si bien publicaría sus dos libros siguientes No habrá más penas ni olvido y Cuarteles de invierno durante su exilio en Europa, la aparición de ambos en la Argentina en 1982 lo convertirían in absentia en el autor vivo más leído del país. Su retorno con la democracia y su rol como alma mater del diario Página 12 reforzarían aun más este vínculo con los lectores: cuatro novelas más A sus plantas rendido un león, en 1986; Una sombra ya pronto serás, en 1990; El ojo de la patria, en 1992 y La hora sin sombra, en 1995 y cuatro volúmenes con sus mejores crónicas periodísticas Artistas, locos y criminales, en 1984; Rebeldes, soñadores y fugitivos, en 1988; Cuentos de los años felices, en 1993 y Piratas, fantasmas y dinosaurios, en 1996 habrían de transformarlo en un clásico contemporáneo de la literatura argentina. Sus libros han sido traducidos a dieciocho idiomas y adaptados con éxito a la pantalla cinematográfica.