En este relato, Mariasun Landa se sumerge en el mundo de los sentimientos y de las sensibilidades. Retrata el mundo interior de Maider, una niña de doce años que no termina de comprender lo que sucede a su alrededor. El conflicto entre sus padres la afecta y sabe lo que significa la soledad y la pérdida. Por otro lado, debe desprenderse de su gata Ofelia -que simboliza en la historia el paso de la infancia a la madurez-, a la cual adora.