CONFESIONES DE LA DAMA NIJO
Pasiones prohibidas y amores secretos en la corte imperial
Una obra maestra de la literatura universal que ha permanecido oculta durante más de seis siglos.
A sus catorce años la dama Nijo se ha convertido en la joya más preciada de la corte. Su belleza deslumbrante, su espíritu indómito y su talento poético han sellado su destino para convertirla a su pesar, en el objeto de deseo del emperador, su favorita. En el pequeño universo de un palacio poblado de intrigas, pasiones y secretos, Nijo vivirá sometida al capricho amoroso de los nobles, a las envidias de sus compañeras y a la obligación de salvaguardar el honor familiar. Y, sin embargo, alentada por su desesperado deseo de ser libre, Nijo encontrará su camino en los senderos del peregrinaje y de la poesía.
Confesiones de la dama Nijo es la autobiografía de una mujer fascinante y uno de los libros más extraordinarios de todos los tiempos. Injustamente desaparecido durante siglos y publicado por primera vez en Japón en 1950, esta obra comparable en intimidad y belleza a El libro de la almohada y en pasión y esplendor a La historia de Genji es única por la exquisita sensibilidad de su protagonista, una mujer adelantada a su tiempo que no aceptó su papel de muñeca hermosa y buscó la libertad mediante la renuncia a lo mundano y el cultivo de la poesía.
«Primero había obedecido a mi padre y luego había servido a mi señor, y no había tomado ninguno de esos dos caminos por mi propio deseo».
Nijo
Edad recomendada: Adultos.
NIJO
Go-Fukakusain no Nijo 1258-c.1307 , también conocida simplemente como Nijo, nació en la antigua capital de Heian-kyo actual Kioto , en el seno de la familia Koga, una rama del clan Minamoto. Huérfana de madre desde los dos años, se crio bajo la atenta supervisión de su padre y recibió una esmerada formación poética. Desde niña entró a formar parte del séquito del emperador Go-Fukakusa como dama de la corte y fue una de las amantes predilectas de dicho emperador, pero en el año 1283 fue expulsada de palacio y cayó en desgracia. Entonces, decidió tomar los hábitos budistas, se hizo monja peregrina y se dedicó a recorrer Japón y a cultivar la poesía. Todo lo que sabemos de su vida se lo debemos a sus memorias, Confesiones de la dama Nijo, que no fueron descubiertas hasta mediado del siglo pasado, situando inmediatamente a su autora en el lugar prominente de la literatura clásica japonesa en el que siempre habría tenido que estar, junto a escritoras geniales y únicas como Sei Shonagon o Murasaki Shikibu.