Durante décadas, Krishnamurti habló a la gente en los más variados rincones del mundo. Ya en 1930, George Bernard Shaw lo proclamaba como "el más grande maestro del mundo", mientras que Aldous Huxley comparaba una charla de Krishnamurti con un "discurso" del Buddha. Pero el propio Krishnamurti era reacio a este tipo de etiquetas: "Yo no soy su maestro; ustedes no son mis discípulos. No hay autoridad ni gurú que vaya a llevarles de la mano hacia Dios o hacia el despertar. Cada uno es su propio maestro y su propio discípulo".Krishnamurti no representa a ninguna "escuela" de pensamiento oriental u occidental , no habla de ideas, teorías o creencias, no se erige en gurú, sino que actúa como un faro que ilumina el viaje que cada uno de nosotros ha de emprender por sí mismo. Krishnamurti pide que utilicemos sus palabras como un espejo para vernos como realmente somos y para ver la totalidad de la existencia. Y para esta mirada de discernimiento, la mente debe tener completa libertad; no ha de estar limitada por ninguna clase de autoridad.Esta libertad no implica llevar un tipo de existencia indisciplinada y autoindulgente. Para Krishnamurti, la actitud contestataria de algunos grupos activistas que intentan "cambiar" la sociedad carece de sentido. El verdadero cambio tiene lugar en la psique misma, cuando la propia mente se vacía de lo conocido. Eso es lo que en muchas tradiciones han llamado liberación.Para quienes ya están familiarizados con las enseñanzas de Krishnamurti El camino de la liberación será de gran ayuda para dilucidar muchos puntos importantes. Quienes lo lean por primera vez se sentirán impresionados por la claridad de sus percepciones, por su inquietante y retador mensaje.
KRISHNAMURTI JIDDU
Jiddu Krishnamurti 1895 - 1986 nació en el sur de la India y se educó en Inglaterra. Dedicó toda su vida a conversar con seres humanos de todas las razas y condiciones, transmitiendo un mensaje tan claro como iluminador: cada cual ha de encontrar por sí mismo la raíz de su propia libertad. Rechazó con vehemencia el papel de gurú que muchos le querían asignar, afirmando que la verdad es "un país sin camino" ajeno a cualquier religión, filosofía o secta.