Los ocho cuentos de Balneario parecen decirnos: "Esto no se hace", e inmediatamente responder a esa sentencia con un "Bueno, pues lo hago igual". Relaciones de poder que duran lo poco que dura una vida, el caudal subterráneo de nuestros impulsos y deseos que determinan actos miserables o, quizás, simplemente humanos; acaso sean lo mismo.
Afectos que parecen bien armados hasta que un mínimo gesto descubre su precaria estructura. La perversión que cobra caro y que se paga aún más cara. Personajes descarnados por exceso de carne, sumidos en la desidia, la venganza soterrada, la extrañeza.