APRENDÍVOROS - EL CULTIVO DE LA CURIOSIDAD
«Quien educa tiene un jardinero en su interior porque siembra la semilla de la curiosidad para que sus alumnos florezcan por dentro».
¿De qué sirve un libro que ni siquiera nos lleva más allá de todos los libros?
La analogía entre enseñanza y jardinería se remonta a la Grecia clásica. Platón, el padre de la filosofía, ya hablaba de "sembrar las mentes", por no mencionar que las primeras escuelas de pensamiento se desarrollaron en espacios cultivados. Tendemos a olvidar que la Academia platónica, el Liceo aristotélico, el Jardín de Epicuro o el gimnasio de Cinosarges eran parques. Se podría resumir la visión tradicional de la educación diciendo que trata de convertir en un jardín el páramo inculto de una mente infantil. Rousseau será el primero que cuestione las ventajas de encorsetar la naturaleza humana y podarla en demasía o inadecuadamente. Este debate sigue vigente en nuestra época, solo que en otros términos. Dejando aparte la conveniencia, o no, de recortar las inclinaciones naturales de los menores y hasta dónde, cuándo y cómo hacerlo, un docente representa un tipo de jardinero muy especial, que planta la semilla de la curiosidad en sus alumnos para que estos florezcan por dentro.
Edad recomendada: Adultos.
BERUETE SANTIAGO
Santiago Beruete es licenciado en Antropología y en Filosofía. Se doctoró en esta última disciplina con una tesis titulada Los jardines de la utopía: ética, estética y política. Desde hace tres décadas reside en la isla de Ibiza, donde compagina su actividad docente e investigadora con la creación literaria.